viernes, 17 de mayo de 2013

Si caminas rindes más

Imagen de www.comunidad.siemprefeliz.com

Además de ser más sano que el autobús y el coche, desplazarse caminando al instituto mejora el rendimiento cognitivo de las adolescentes, según revela un estudio en el que han participado varias universidades españolas. Además, cuanto mayor sea el trayecto que se realiza mayores son los beneficios obtenidos.

Los investigadores seleccionaron una muestra de 1700 adolescentes de entre 13 y 18 años residentes en diversas ciudades españolas, y analizaron el modo de desplazamiento al centro educativo, el rendimiento cognitivo mediante una prueba de habilidades educativas, así como diversas variables relativas al estado de salud, sobrepeso, índice de masa corporal y estatus socioeconómico familiar.

Los resultados, que se publican en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, revelaron que las chicas que van andando al instituto tienen mejor rendimiento que aquellas que van en autobús o coche. Además, aquellas que emplean más de 15 minutos en ir andando a clase también presentan un mayor rendimiento cognitivo que las que viven más cerca y tardan menos tiempo en llegar andando.

“Durante la adolescencia la plasticidad del cerebro es mayor que en ningún otro período de la vida, lo que hace que esta etapa sea la más indicada para estimular la función cognitiva”, explican los autores. Sin embargo, paradójicamente, la adolescencia es el período de la vida donde se produce una mayor caída de la actividad física, que resulta mucho más acusada en las chicas. Por lo tanto, a juicio de los investigadores, “los adolescentes inactivos podrían estar perdiendo un estímulo muy importante para mejorar su aprendizaje y rendimiento académico”.
La investigación ha sido llevada a cabo por científicos de la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Granada, la Universidad de Zaragoza y el CSIC de Madrid.

jueves, 16 de mayo de 2013

Nuestro perfil de Facebook

Imagen de www.digitaltrends.com

En la Universidad Estatal de Ohio han llegado a la conclusión de que la foto que empleamos en el perfil de Facebook es todo cuanto necesita otro usuario para formarse una impresión nuestra. Es decir, las palabras con las que se describe o los mensajes que publica no se tienen en cuenta a la hora de valorar cómo es una persona en las redes sociales, explica Brandon Van Der Heide en la revista Journal of Communication. En sus experimentos comprobaron, entre otras cosas, que si una persona usa como imagen de perfil una fotografía socializando con amigos, aunque escriba en la red social que es un individuo "introvertida", o que "se siente más feliz encerrado en su habituación con un libro", quienes visitan su perfil lo identifican y describen como extrovertido. Solo si la foto se sale de "lo normal" o la primera impresión que ofrece es negativa, los usuarios deciden leer el texto antes de juzgar a la persona del perfil, y le dan más peso a las palabras que a la imagen. La clave, según Van Der Heide, es que las personas tienen expectativas acerca de las fotos que ven en redes sociales. "Si la foto de perfil coincide con lo esperado, no buscan otro tipo de información; pero si la foto se sale de lo normal, leerán el texto que la acompaña y los mensajes en el muro antes de formarse una primera impresión", concluye el investigador. Según otro estudio dado a conocer en International Journal of Psychology, mientras que las fotos de perfil de norteamericanos y occidentales tienden a mostrar el rostro del individuo, mostrando un primer plano, los usuarios de Asia acostumbrar a publicar fotos con un plano general que incluye detalles del entorno, objetos (vehículos, etc.) o elementos del paisaje.

El estrés en el trabajo aumenta los niveles de grasa

Imagen de www.mancia.org

Investigadores españoles de la Universidad de Santiago de Compostela y el Hospital Virgen de la Victoria de Málaga han estudiado cómo afecta el estrés en el trabajo a la salud cardiovascular. Los resultados, dados a conocer en el Scandinavian Journal of Public Health, asocian esta situación con alteraciones en el metabolismo de los ácidos grasos en el organismo. En concreto, a partir de una muestra de más de 90.000 empleados que acudieron a realizarse un reconocimiento médico, el psicólogo clínico Carlos Catalina y sus colegas identificaron que "los sujetos que declararon haber experimentado dificultades para hacer frente a su trabajo durante los últimos doce meses (un 8,7 % de la muestra) contaron con un mayor riesgo de padecer dislipidemia”, según declaraciones de Catalina realizadas a agencia SINC. Las dislipidemias o dislipemias son trastornos del metabolismo de las lipoproteínas, que pueden manifestarse por una elevación del colesterol total, de las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y de las concentraciones de triglicéridos, así como por una disminución de las lipoproteínas de alta densidad (HDL). En el estudio llevado a cabo, los trabajadores con estrés laboral mostraron mayor probabilidad de sufrir niveles anormalmente altos de colesterol LDL (el llamado colesterol "malo"), niveles excesivamente bajos de colesterol HDL (colesterol "bueno") y un potencial de obstrucción de las arterias por acumulación de placa ateroma (depósito de lípidos) en las arterias.